
Tener una segunda residencia es una gran suerte al convertirse en la llave que nos permite viajar y conocer otros muchos lugares.
La posesión de una segunda residencia es un hecho frecuente en España y menos en el resto de Europa. Tener un chalet, torre o casa de campo para pasar las vacaciones, fines de semana y algún que otro puente, es deseo, y muchas veces realidad, de los españoles. A veces esa segunda residencia nos viene casi de forma natural al mantener la casa de nuestros antepasados en la ciudad origen de la familia. Familia que ya se trasladó casi en su totalidad a la ciudad en las sucesivas olas migratorias que nuestro país ha sufrido en el pasado reciente. Otras veces el anhelo idílico de disfrutar del campo o de la playa, alejándose del estrés y agobio de la ciudad, nos hace adquirir, con no poco esfuerzo, el chalet o el apartamento que nos restablecerá el equilibrio perdido.
Pero disponer de una segunda residencia tiene inconvenientes que se revelan de forma inmediata y real. Por supuesto, el primero es su coste, que si lo comparamos con su disfrute real se vuelve inabordable. Tener una casa y mantenerla para pasar sólo los fines de semana y vacaciones, hace que el coste por hora de disfrute sea sin duda superior a cualquier hotel de cinco estrellas. ¡Y encima te tienes que hacer la cama tú! Normalmente los hijos no quieren ir cuando se hacen un poco mayores y nosotros, muchas veces nos quedamos en la ciudad donde tenemos todas las comodidades que vamos almacenando a lo largo de la vida. Con el tiempo su utilización desciende y se va convirtiendo más en un problema que en nuestro refugio imaginado. ¿Qué hacer entonces? ¿Venderla? Mejor......¡¡Intercámbiala!!
Imagina que puedes tener una segunda residencia distinta cada vez que quieras y donde quieras. Un fin de semana en Madrid o Barcelona, un puente en los Pirineos, unas vacaciones de Pascua en la playa de Alicante o, por qué no, en la Toscana, en Bretaña, en París o Londres. No hay nada que te lo impida. Sólo debes querer y ponerte manos a la obra. Todos tenemos problemas parecidos y entre todos podemos beneficiarnos mutuamente.
Haz unas cuantas fotos de tu chalet o de tu apartamento, apúntate a http://www.europehomeexchange.com/, es gratis, mira cuantas personas están dispuestas como tú a dejar su casa, abre tu mente, mira las zonas y contacta. Es un nuevo mundo que se abre y del cual puedes aprovecharte porque tienes la Segunda Residencia.
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