Los pequeños detalles son los que se echan de menos en un intercambio. Se trata de aquellas cosas a las que estamos acostumbrados en el día a día y que nos facilitan, o hacen más agradable, el quehacer diario. Os comentamos un par de ellas que nosotros hemos echado de menos en nuestros intercambios.
La primera ha sido un gran invento español al que parece que no se han acostumbrado aun en el resto de Europa. Nos estamos refiriendo, ni mas ni menos, a la popular "fregona". Ten en cuenta que la casa a la que vayas has de cuidarla como la tuya y dejarla en las mismas condiciones que te la has encontrado. Para limpiarla bien, echaras de menos la "fregona". No te la encontrarás en la casa a la que vayas en otros países. Si puedes, llévatela. Parece una tontería, pero a la hora de asear el alojamiento, lo agradecerás.
¿Y cuál es la segunda cosa que hemos echado de menos nosotros? Pues "arroz español". Más de 1 día te quedas en la casa a comer y te apetece hacer un plato basado en arroz (arroz caldoso, paella, al horno, ..) encontraras en el supermercado todos los ingredientes, menos 1: el arroz de grano pequeño al que nosotros estamos acostumbrados porque toma todo el sabor del guiso. Llevarte algún paquetito en la maleta te permitirá comer como en casa.
En fin, esperamos que estos consejos os ayuden a disfrutar aun mas de vuestros intercambios.
Un saludo desde http://www.europehomeexchange.com/. Os esperamos en nuestra Web.
sábado, 28 de agosto de 2010
lunes, 23 de agosto de 2010
El Intercambio de casas y la gratuidad

Nos vuelven a preguntar sobre el tema de la Web de Intercambio de Casas y la gratuidad. La nuestra tiene una oferta de gratuidad en este momento, pero pensamos que una Web de este tipo debe de ser de pago. Es la única forma de que quien se registre sepa que el resto de socios no están dados de alta porque pasaban por ahí, sino porque tienen verdaderamente vocación de intercambiar.
En nuestra opinión, registrarse en una Web gratuita no es una buena idea. Hace poco, leyendo un foro de una de esas webs me he reafirmado en esta idea. El personal protestaba porque solicitaban intercambios y no les contestaban
Pagar 40€ para pertenecer a una Web de este tipo (es nuestra oferta tras el primer año) no es nada en comparación al ahorro obtenido, y permite filtrar a los socios verdaderamente interesados, de forma que la oferta de casas no sea de cantidad, sino de calidad. Eso es lo verdaderamente importante. Por eso nosotros comentamos desde el primer momento nuestra vocación de ser una web de pago. Esa declaración inicial, hace que ya desde el primer momento se apunte gente con interés real en el intercambio.
En fin amigos, esta es nuestra opinión.
Un saludo desde http://www.europehomeexchange.com/
En nuestra opinión, registrarse en una Web gratuita no es una buena idea. Hace poco, leyendo un foro de una de esas webs me he reafirmado en esta idea. El personal protestaba porque solicitaban intercambios y no les contestaban
Pagar 40€ para pertenecer a una Web de este tipo (es nuestra oferta tras el primer año) no es nada en comparación al ahorro obtenido, y permite filtrar a los socios verdaderamente interesados, de forma que la oferta de casas no sea de cantidad, sino de calidad. Eso es lo verdaderamente importante. Por eso nosotros comentamos desde el primer momento nuestra vocación de ser una web de pago. Esa declaración inicial, hace que ya desde el primer momento se apunte gente con interés real en el intercambio.
En fin amigos, esta es nuestra opinión.
Un saludo desde http://www.europehomeexchange.com/
Image: Arvind Balaraman / FreeDigitalPhotos.net
lunes, 16 de agosto de 2010
Europe Home Exchange en la prensa
Ayer, en el periodico "Las Provincias",de Valencia, se publico un articulo sobre el intercambio de casas. En el mismo, varias familias contaban su experiencia. 2 de ellas son de nuestra Web. Os copio lo que dijeron
«Ya no me planteo otra forma de viajar en familia»
La familia de Nieves cambió su apartamento de Benidorm en dos ocasiones, una por una casa en Alemania y otra en París. Ella no duda en calificar la experiencia como «alucinante», tanto para su marido y para ella como para sus dos hijos, que en el primer intercambio tenían 13 y 10 años respectivamente.
Fueron tan positivas estas nuevas vacaciones que ya no se plantean otra forma de viajar en familia que no sea de esta manera. Para ella «es como estar en tu segundo hogar». Una de las cosas que más le impactó de una de las familias con las que intercambiaron la vivienda es que además de encontrarse con la nevera llena para varios días y un «suculento» plato de frutas de todo tipo le dejó a la vista todas las joyas que tenía la mujer. «¿Cómo lo podía haber dejado?», se pregunta Nieves, que recuerda como ella y su marido se quedaron alucinando cuando lo vieron.
La familia, que este año tenían previsto ir a Londrés pero un problema personal se lo ha impedido, cambia su apartamento de la cala de Finestrat en Benidorm. Nieves recuerda cómo esta forma de viajar les permite vivir sensaciones y anécdotas que un hotel no le da. Además de que los niños podían jugar con los juguetes de los pequeños de esa casa pudieron relacionarse y hacer amistad «con los vecinitos».
Nieves comenta cómo a través de estas vacaciones «tan sencilla» se permite visitar cualquier zona del mundo. Ella recuerda cómo en el último año ha recibido propuestas de intercambio de familias de Canadá y Australia. Asimismo, como explica Nueves, te permite moverte con más libertad, ya que en realidad «es como estar en tu casa de Valencia pero a cientos de kilómetros».
«Es estupendo y lo recomiendo a todo el mundo», concluye Nieves.
«Es una forma de meterte en la vida de la gente de allí»
El balance de la familia de Carolina del intercambio que realizaron el verano pasado en la ciudad holandesa de Rotterdam es claro: «Para repetir». Y es que como insiste Carolina «es una forma muy diferente de pasar el verano». Asimismo, otra de las ventajas que destaca de esta forma de viajar es que así «conoces más que si te vas como un turista, ya que te introduces en la vida de la gente, vives como viven allí e incluso tienes la posibilidad de relacionarte con los vecinos».
Otro de los motivos, comenta Carolina, es que «quizás a través de una forma de viajar más convencional no nos lo podríamos permitir».
Para Paula y Dani, los dos hijos de 16 y 18 años, fue una forma ideal de conocer el lugar con el privilegio de tener «un cuarto como el que tienes en tu casa donde poder navegar por Internet o escuchar música». Asimismo, como comenta la madre, el hijo mayor incluso podía irse a correr una vez llegaban a casa después de visitar diferentes lugares cercanos.
La familia Sanchis Crespo este verano intercambiará su apartamento de Moncófar por un piso en París. De hecho, ellos adquirieron hace unos años el apartamento de la playa con el objetivo de disfrutarlo en el mes de julio e intercambiarlo o alquilarlo en el mes de agosto y así huir de las masificaciones.
Para esta familia lo básico para que esta forma de viajar funciones es la confianza. «Hay que cuidar las cosas mejor que si fueran tuyas», apunta. Ese cuidado se tradujo en que durante el tiempo en que estuvieron en la casa holandesa llegó «un impresionante sofá nuevo» y para evitar estropearlo decidieron que no lo utilizarían.
La familia también recuerda con mucho cariño la bienvenida que le brindó la familia holandesa que incluso les dejarón una botella de vino en la nevera.
«Ya no me planteo otra forma de viajar en familia»
La familia de Nieves cambió su apartamento de Benidorm en dos ocasiones, una por una casa en Alemania y otra en París. Ella no duda en calificar la experiencia como «alucinante», tanto para su marido y para ella como para sus dos hijos, que en el primer intercambio tenían 13 y 10 años respectivamente.
Fueron tan positivas estas nuevas vacaciones que ya no se plantean otra forma de viajar en familia que no sea de esta manera. Para ella «es como estar en tu segundo hogar». Una de las cosas que más le impactó de una de las familias con las que intercambiaron la vivienda es que además de encontrarse con la nevera llena para varios días y un «suculento» plato de frutas de todo tipo le dejó a la vista todas las joyas que tenía la mujer. «¿Cómo lo podía haber dejado?», se pregunta Nieves, que recuerda como ella y su marido se quedaron alucinando cuando lo vieron.
La familia, que este año tenían previsto ir a Londrés pero un problema personal se lo ha impedido, cambia su apartamento de la cala de Finestrat en Benidorm. Nieves recuerda cómo esta forma de viajar les permite vivir sensaciones y anécdotas que un hotel no le da. Además de que los niños podían jugar con los juguetes de los pequeños de esa casa pudieron relacionarse y hacer amistad «con los vecinitos».
Nieves comenta cómo a través de estas vacaciones «tan sencilla» se permite visitar cualquier zona del mundo. Ella recuerda cómo en el último año ha recibido propuestas de intercambio de familias de Canadá y Australia. Asimismo, como explica Nueves, te permite moverte con más libertad, ya que en realidad «es como estar en tu casa de Valencia pero a cientos de kilómetros».
«Es estupendo y lo recomiendo a todo el mundo», concluye Nieves.
«Es una forma de meterte en la vida de la gente de allí»
El balance de la familia de Carolina del intercambio que realizaron el verano pasado en la ciudad holandesa de Rotterdam es claro: «Para repetir». Y es que como insiste Carolina «es una forma muy diferente de pasar el verano». Asimismo, otra de las ventajas que destaca de esta forma de viajar es que así «conoces más que si te vas como un turista, ya que te introduces en la vida de la gente, vives como viven allí e incluso tienes la posibilidad de relacionarte con los vecinos».
Otro de los motivos, comenta Carolina, es que «quizás a través de una forma de viajar más convencional no nos lo podríamos permitir».
Para Paula y Dani, los dos hijos de 16 y 18 años, fue una forma ideal de conocer el lugar con el privilegio de tener «un cuarto como el que tienes en tu casa donde poder navegar por Internet o escuchar música». Asimismo, como comenta la madre, el hijo mayor incluso podía irse a correr una vez llegaban a casa después de visitar diferentes lugares cercanos.
La familia Sanchis Crespo este verano intercambiará su apartamento de Moncófar por un piso en París. De hecho, ellos adquirieron hace unos años el apartamento de la playa con el objetivo de disfrutarlo en el mes de julio e intercambiarlo o alquilarlo en el mes de agosto y así huir de las masificaciones.
Para esta familia lo básico para que esta forma de viajar funciones es la confianza. «Hay que cuidar las cosas mejor que si fueran tuyas», apunta. Ese cuidado se tradujo en que durante el tiempo en que estuvieron en la casa holandesa llegó «un impresionante sofá nuevo» y para evitar estropearlo decidieron que no lo utilizarían.
La familia también recuerda con mucho cariño la bienvenida que le brindó la familia holandesa que incluso les dejarón una botella de vino en la nevera.
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